Hace casi treinta años, en el jardín de una cafetería en Escazú, comenzó algo que yo no sabía todavía cómo nombrar.
Éramos apenas ocho personas. Ocho almas reunidas en nuestras sillas, en el jardín de una cafetería, hablando de ángeles, cuando casi nadie hablaba de ellos con seriedad, cuando el tema todavía parecía extraño para muchos, cuando nombrar lo invisible requería valor, fe y una cierta inocencia que el mundo adulto suele perder demasiado pronto.
Yo no tenía una gran producción, ni luces, ni redes sociales, ni campañas, ni una comunidad inmensa detrás. Tenía solamente una certeza profunda: que el mundo angelical no era un adorno espiritual, ni una fantasía para consolar momentos difíciles, sino una presencia real, amorosa, ordenadora y profundamente transformadora en la vida humana. Tenía esa certeza desde lo que siempre había visto, conocido y entendido; porque para mí los ángeles no eran una fantasía, ni un tema bonito, era una experiencia directa que habia vivido desde siempre.
Ese día, sin saberlo, comenzó un camino.
Con los años, aquel pequeño grupo se fue convirtiendo en cientos y luego en miles de alumnos. Personas que llegaron con preguntas, con heridas, con duelos, con cansancio, con fe, con dudas, con necesidad de comprender. Personas que no buscaban simplemente “saber de ángeles”, sino aprender a relacionarse mejor con la vida, con Dios, con su propia alma y con esa presencia silenciosa que muchas veces nos sostiene sin hacer ruido.
He visto a muchas personas llorar en estos cursos. He visto también sonreír, perdonar, recordar, volver a rezar, volver a confiar. He visto gente darse cuenta de que nunca estuvo completamente sola. Y tal vez por eso, después de tantos años, este curso sigue siendo para mí una de las estrellas más luminosas de mi trabajo.
Porque hablar de ángeles no es hablar de seres lejanos con alas bonitas. Es hablar de custodia, de protecció, de señales, de intuició, de amor. De esa ayuda invisible que no siempre evita el dolor, pero muchas veces nos acompaña para no perdernos dentro de él.
Hoy inicio nuevamente el Curso de Ángeles de Primer Nivel.
Y lo hago con la misma emoción de aquella primera vez en Escazú. Ciertamente tengo más años, mucho más experiencia, muchísimas más historias guardadas en el alma, pero con la misma certeza intacta: hay temas que no pasan de moda porque no pertenecen a la moda. Pertenecen al alma.
Este curso ha sido, durante casi treinta años, una puerta. Para muchos fue la primera vez que comprendieron que su Ángel de la Guarda no era una idea infantil, sino una presencia amorosa que nos acompaña desde siempre. Para otros fue el inicio de una búsqueda más profunda. Para otros, una manera de volver a Dios sin miedo, sin rigidez, sin castigo, desde un lugar más tierno y verdadero.
Yo no sé quiénes están llamados a entrar esta vez. Nunca lo sé. Pero sí sé que cada grupo tiene su propia razón de existir. Cada generación de alumnos trae sus preguntas, sus heridas, sus señales, sus historias. Y cada vez que este curso vuelve a abrirse, siento que también se abre una pequeña puerta en el cielo.
Si alguna vez has querido comprender mejor el mundo angelical, si sentís que este tema te ha acompañado desde niño, si en algún momento has percibido señales, presencias, intuiciones o ayudas que no supiste explicar, tal vez este sea un buen momento para acercarte.
No desde la curiosidad ni tampoco desde la fantasía, sino desde el respeto profundo por aquello que nos cuida, nos guía y muchas veces nos sostiene cuando no tenemos fuerzas ni para sostenernos nosotros mismos.
Hace treinta años éramos ocho personas en un jardín.
Hoy miro hacia atrás y me conmueve pensar en todo lo que nació de aquel pequeño comienzo.
Tal vez las cosas más importantes de la vida empiezan así: sin ruido, sin multitudes, sin seguridad de hasta dónde llegarán. Apenas con una mesa, unas cuantas sillas, un corazón enorme y una luz que, sin pedir permiso comenzó a encenderse.
Hoy volvemos a empezar.
Y, como siempre, lo haremos con respeto, con amor y con gratitud.
Porque donde alguien vuelve a recordar que no está solo, un ángel sonríe en silencio.
Les envío muchísimo Polvo de Estrellas y un gran abrazo!
Del 18 al 21 de mayo
7:00 a 9:00 pm
YouTube
Transmisión privada
El curso que lleva 30 años transformando vidas regresa
Curso de Ángeles Primer Nivel
Para más detalles, escríbenos a WhatsApp




